Un santuario rupestre en las cumbres de La Cabrera

Un nuevo hallazgo, esta vez en la zona de La Cabrera, vuelve a poner en relieve lo que ya se considera como uno de los mayores conjuntos arqueológicos prehistóricos peninsulares. Un altar rupestre, localizado en Manzaneda, al pie de la montaña sagrada Teleno, que se viene a unir al Ídolo de Tabuyo, al altar rupestre de la Degollada en la presa del Valtabuyo, a los petroglifos de Peña Fadiel, y al resto de objetos con cazoletas, laberintos y surcos basados en cultos antiquísimos que ponen de manifiesto, descubrimiento tras descubrimiento, que esta montaña ha sido desde tiempos pretéritos algo más que roca y urce…………Mars Tilenus.

Foto de J. Fernández Lozano

Publica E. Gancedo en Diario de León.

En febrero de 2008 la aparición de dos extraordinarios conjuntos de petroglifos en el valle del Duerna hizo prender la mecha de una singular ‘caza’ de laberintos y cazoletas en todo el suroeste leonés. Una persecución que propició hallazgos de la más diversa índole —algunos más valiosos y antiguos que otros— y que ahora se ha visto enriquecida con el que probablemente sea el santuario al aire libre más espectacular de todo León. Javier Fernández Lozano, investigador de la Universidad de Salamanca y doctor en Ciencias Geológicas por la Universidad de Utrecht, es el autor de este descubrimiento en torno a un auténtico ‘nido de águilas’ arqueológico aupado a más de 1.400 metros de altitud.

«Se trata del primer santuario rupestre con altar que aparece en la Cabrera. Está situado en Manzaneda y presenta una serie de inscripciones compuestas por cazoletas y surcos que en algunos casos se intersectan —explicó este especialista—. El castro, de época prerromana, esto es, datable entre los siglos V y I a.C., fue identificado con ayuda de fotografías aéreas por los arqueólogos de la Junta de Castilla y León, que centraron su estudio en el estilo de construcción de los paramentos de la muralla».

Fernández Lozano, buen conocedor de la zona y coautor del libro Ruta romana del oro en la Valdería, añade que en el último inventario arqueológico realizado en la zona, «Julio Vidal describe la muralla como un paramento de losa en seco, pero no analiza la parte interna del mismo. Ahora, el estudio que hemos realizado nos ha permitido detallar la presencia de un altar en la parte más elevada del castro. Situado en su zona central, se identifica en él un conjunto rocoso singular caracterizado por una cresta de roca volcánica y una losa de piedra subhorizontal. Esta última presenta varias cazoletas y surcos que bien pudieron servir para la realización de libaciones y otros ritos».

Y así, además de esas marcas hechas por la mano del hombre, el resto de aspectos que permiten identificar el lugar como altar rupestre son, sobre todo, y como dice, «su situación geográfica, con una vista inmejorable a una montaña tan importante para aquellas gentes como es el Teleno; la abundante presencia de manantiales —en época prerromana el agua era un símbolo divino, de paso entre la vida y la muerte—; y el hecho de encontrarnos en una zona de contacto entre dos litologías, la roca volcánica y la pizarra».

Foto de J. Fernández Lozano

Rasgos que permiten a este leonés, experto en sistemas de información geográfica, asegurar que estamos ante el primer santuario al aire libre identificado en la Cabrera, y de condiciones similares a los existentes en Zamora (Villardiegua de la Ribera) y Ávila (Ulaca). La diferencia con esos castros más meridionales estaría en que los paramentos de muralla de aquéllos se encuentran muy bien definidos, incluso cementados en ocasiones; mientras que los leoneses, de piedra seca, no cuidan tanto el aspecto externo de sus muros. «La explicación habría que buscarla en que son castros más antiguos o en su economía ganadera, de ámbito más reducido». Y es que no son pocas las preguntas planteadas tanto por el castro de Manzaneda como por su recién descubierto santuario. Por ejemplo, avanza Fernández Lozano, «¿qué ocurrió con aquellas gentes, dado que no existen en el lugar indicios de resistencia o combate?». Y, ¿qué tipo de rituales se desarrollaban en el altar? «Probablemente tendrían un sentido ritual o iniciático, y es muy posible que aquí se juntaran gentes de las poblaciones cercanas para esas celebraciones». Leche o sangre de animales —¿incluso humana?— podrían correr entonces, a la vista del dios Teleno, por los surcos del altar.

Para saber más:

En BTM “El Ídolo de Tabuyo del Monte

En BTM “Los petroglifos de la presa del Valtabuyo

En BTM “Un Santuario rupestre en el Valtabuyo

En BTM “Panorámica de los Petroglifos de PeñaFadiel

En BTM “Los círculos del Teleno

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